“Por el pleno empleo” nos decían los Socialistas en plena campaña electoral para las elecciones generales del año pasado, cuando ya los primeros signos de debilidad inmobiliaria empezaban a aflorar en Estados Unidos, de mano de Fannie Mae y de Freedie Mac. Ahora que la noticia ha estallado como una bomba, ahora que hay 4 millones de personas en el paro, ahora que sabemos que España genera en sólo un año la mitad de los parados de Europa, ¿No debemos preguntarnos si esta crisis está siendo tan cruel, cebándose tanto en nuestro país, por las inadecuadas prácticas del gobierno?
Desde el principio los altos cargos del ejecutivo se negaron rotundamente a admitir la crisis. Ya en la campaña electoral, con los sonados debates entre “pesos pesados” del PSOE y del PP, Pizarro (la invisible apuesta económica de Rajoy) anunciaba una profunda crisis económica, mientras Solbes le llamaba “demagogo” y “catastrofista”. En aquella ocasión, el mensaje tranquilizador que intentó dar el todavía Ministro de Economía caló en la sociedad y le permitió ganar el debate con comodidad. De hecho, no hay más que ver algunos comentarios en esa misma noticia, especialmente los subrayados en amarillo, algunos de ellos con más de veinte votos positivos (aunque realmente los lectores de 20minutos nunca han destacado por su capacidad de análisis crítico o de imparcialidad, y sí más bien por su fanatismo hacia aquellos que se denominan de izquierdas [sin acritud, @juanangelovi]).
Molina ya se ha pirado, pero lo que nos viene encima es aún peor. El caso es que, como siempre, la oposición de la red se queda en la red, es decir, que esta oposición nunca será visible en forma de manifestaciones multitudinarias o similar. Qué cosa más triste.