Últimamente la gente me pregunta mediante mi email de contacto mi ideología. Qué pienso, cuáles son mis ideas, qué considero que es y no es correcto. También algunos de ellos, los más educados, me dicen que esperan que no me parezca una indiscreción. En absoluto, les contesto, y les remito a un futuro, o más bien ya presente, post que, tras mucho tiempo bajo la etiqueta de “draft”, por fin ve la luz.
No creo ni en la derecha ni en la izquierda. Me parecen, como dice una userbox de Wikipedia, formas de apoplejía política. Creo en el transversalismo, en las ideas –buenas, obviamente- de unos y de otros. Cerrarse a una determinada ideología, como decir “soy socialista” o “soy conservador” es, bajo mi punto de vista, una forma de limitar absurdamente el libre pensamiento.
Quizá porque la mayoría de mis posts políticos dan cera al gobierno de Zapatero alguien pueda pensar que soy seguidor de los azules. No especialmente. Si confío en el transversalismo obviamente tengo que ser partidario de un partido transversal. UPyD creo que es –por el momento y hasta que me decepcione- el partido que mejor podría definirme: Estoy abierto a la modernización y a los derechos sociales pero también estoy abierto a algunas tesis que defiende la “supuesta” derecha.