Los mineros trazaron el camino

Hace años, en Asturias, se produjo una situación inverosímil: Quienes vivían de la minería se levantaron y convocaron huelgas y piquetes coordinándose entre ellos, llegando a escenas increíbles en las que los representantes sindicales solicitaban que los trabajadores entrasen a su puesto de trabajo mientras éstos se negaban y convocaban paros, manifestaciones y movilizaciones (más de una, de dos y de tres acabadas de forma violenta debido a la creación de “guerrillas urbanas” compuestas por los trabajadores de HUNOSA) al margen de quienes en teoría deberían luchar por ellos.

Este clima propició que finalmente los sindicatos despertasen y comenzasen a luchar de verdad. No se entendía que un sindicato no luchara por sus afiliados, afiliados que estaban perdiendo días y días de jornal por conseguir un futuro.

Hoy nos encontramos en una posición comparable. Estamos al borde de los 5 millones de parados, van a llevarse a cabo recortes incluso en el campo farmacéutico, bajarán de media un 5% el sueldo de los funcionarios y se congelarán las pensiones. Como siempre, quienes menos culpa tienen son los que pagarán la crisis, quienes harán el esfuerzo y el sacrificio, esfuerzos y sacrificios que hubieran podido ser infinitamente menores si quienes llevan las riendas del país hubiesen admitido nuestra situación económica y hubiesen trabajado por evitar el naufragio nacional.

Mientras tanto, las Comunidades Autónomas siguen derrochando dinero sin que sean controladas (Como los altos cargos a dedo que pretendía implantar el Principado de Asturias, por suerte decisión anulada por la Justicia). Mientras tanto, el dinero que debería utilizarse para Sanidad, Educación y demás servicios ha sido entregado a los bancos. Mientras tanto, el Gobierno de Zapatero está hipotecando al Estado, es decir, a todos nosotros, con iniciativas para crear falso empleo utilizando dinero público, empleo centrado en el ladrillo y que se acabará cuando se acaben las subvenciones. Y, mientras tanto, los sindicatos están subvencionados para comprar su silencio.

Hace años, en Asturias, se produjo una situación inverosímil: Los trabajadores se dieron cuenta de que nadie iba a luchar por ellos si ellos no empujaban a que lo hicieran.

¿Tiene la ciudadanía española los ojos suficientemente abiertos para ver lo que vieron estos mineros? ¿Se repetirá la historia o todos nos quedaremos callados, tragando con la mala gestión de quienes están llamados a representarnos?

Y si al final la segunda opción es la que finalmente se hace realidad…

Señores…

¿Qué nos queda?

Actualización: Tras el día de ayer, día en el que se habló mucho de llevar a cabo una huelga general de funcionarios al margen de los sindicatos, los mayoritarios convocan huelga general de funcionarios. ¿Estarán despertando por fin?

Sobre las huelgas mineras en Asturias: Asturies Minera (Me refiero a los eventos de 1987 y 91-92)