El 4 de junio publiqué un post respondiendo a la diputada de Izquierda Unida Libertad Martínez, quien ese mismo día por la mañana me había acusado de tener negocios privados. Aparte del post y la carta pidiendo una disculpa que envié a Izquierda Unida Comunidad de Madrid, la cosa quedó ahí (por supuesto, ella no dijo una palabra más sobre el tema) y no me volví a acordar más de tal personaje hasta hoy.
Hace un rato, leyendo Publico.es, me encontré una noticia bastante llamativa. Su titular es Denuncias en IU de ‘hackeo’ y “acoso personal y político”, y toca un tema bastante delicado: Al parecer, en abril de este mismo año, alguien hackeó la cuenta de Cayo Lara, líder de Izquierda Unida, y desde ahí envió un correo suplantando la Secretaría de Organización del partido y pidiendo el cese del número dos del mismo.
“¿Y dónde entra en este meollo nuestra querida Libertad?”, os estaréis preguntando. Pues muy sencillo. Según el diario, el 18 de este mes Miguel Reneses (la persona de la que pedía el cese el correo enviado por el hacker) informó a la ejecutiva federal de Izquierda Unida [aquí el comunicado] que el informe policial la señala como posible autora de la intrusión en la cuenta de correo y resolvió abrirle un expediente.
Simplificando, que nuestra inestimable amiga que se entretiene acusando a los demás de cosas que desconoce podría haber hackeado el correo de Cayo Lara y enviado correos desde su cuenta y está investigada por la policía y expedientada por el partido.
En fin, que va a ser que yo no tengo negocios privados, pero queda claro que es muy posible que ella sí los tenga. El problema es que los que presuntamente tiene son ilegales.
PS. He abierto un tag sólo para esta mujer, porque está claro que es una mina.
