Cuando no hay argumento se recurre al insulto

Y a veces ese insulto denota una falta total de moral. Y me voy a contener porque hay pocas palabras que puedan definir un comportamiento tan asqueroso como este. Creo que todos pensamos en las mismas.


Sergio Sariego, Secretario de Organización, Comunicación y Acción electoral del PSOE-Sariego, Secretario de Organización y Acción Electoral en las JSCS, Secretario del Grupo Socialista de la Comarca de la Sidra.

Cosas de Gijón que pueden conmigo: las paradas de autobús

Esta es una típica parada de bus en Gijón. No es que sean especialmente bonitas o diferentes, pero se integran bastante bien con el entorno por tener zonas muy amplias de cristal y la mayoría de ellas, aunque este no es el caso, suelen tener una pantalla que señaliza el tiempo que falta para que los autobuses que hacen parada lleguen.

Como digo, a primera vista parece que es un tipo de parada que está bastante bien. Pero claro, parecer no es estar y cada vez tengo más claro que los encargados de renovar las paradas y comprar este modelo, años ha, se fijaron bastante más en el aspecto estético que en el funcional, y es que aquello del sentido común no está demasiado extendido entre nuestros gobernantes.

El problema es obvio: esas paradas están en Gijón. Y Gijón está al norte de España, en una región no poco lluviosa. Y a veces hasta hace viento y llueve de lado. Bien, ahora mirad de nuevo la foto. Se ve dónde está el problema, ¿no?

Exacto, la parada tiene más rendijas y zonas sin cristal que el Hotel Ryugyong en sus tiempos malos, lo que hace que sea prácticamente evitar mojarse en días de temporal cuando estás esperando al autobús. Y es que el agua entra por todas partes: las zonas superiores tanto del mupi como del cristal en la zona contraria, por las juntas de los paneles de cristal con la estructura metálica…

Es un modelo que puede quedar muy bien en las zonas del sur, donde la lluvia no es tan habitual, pero que situado en la zona donde está convierte en una tortura esperar a los autobuses -algún día podría hablar de esos horarios tan flexibles que tienen, pero eso ya es otro tema- en cualquier día típico de invierno, de esos en los que los paraguas se rompen por culpa del viento y parece que la lluvia es horizontal en vez de vertical. Porque no es sólo que te mojes totalmente, es que es imposible sentarse para esperar los 15, 30, 60 minutos que puede tardar en llegar el bus dependiendo de la línea en la que te encuentres.

La verdad es que no me sorprende, porque en España estamos más que acostumbrados a hacer obras o situar mobiliario urbano totalmente inadecuado para la zona en la que se sitúa. Pero por pedir que no quede: la próxima vez que se lleve a cabo una renovación de paradas, que como mínimo el concejal del ramo pruebe una de las instalaciones piloto en condiciones climatológicas complicadas.  Qué menos.