Ayer pudimos ser testigos de excepción en Twitter de algo parecido a un campo de distorsión de realidad creado alrededor de un tweet de la exministra de vivienda Maria Antonia Trujillo, pero lamentablemente llevado a cabo por personas que ni siquiera tenían conocimiento acerca de lo que estaban hablando. El tweet en cuestión es este:
Lo que dice Trujillo es cierto. La vivienda no es un derecho fundamental en España y efectivamente hay diferencias. El derecho a la vivienda se puede encontrar en el artículo 47 de la CE:
Artículo 47.
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
¿Es un derecho fundamental? Veamos lo que dice Lorenzo Cotino Hueso, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universitat de València, en Aproximación a los Derechos Fundamentales:
El capítulo tercero (artículos 39 al 52) regula los “Principios rectores de la política social y económica”, con algunos “derechos” y principios económicos, sociales, culturales y medioambientales. En virtud del artículo 53.3 en ningún caso pueden considerarse derechos fundamentales. [1]
Bien, ¿qué dice ese artículo 53.3? Podemos encontrar una buena explicación en la propia web del Congreso de los Diputados:
A la vista de la redacción del precepto constitucional, resulta claro que el Capítulo Tercero no recoge auténticos derechos; se trata, en dicción constitucional que obvia tal mención, de “principios” que cumplen más bien una función orientadora de la actuación de los poderes públicos (especialmente del Legislativo y el Ejecutivo, aunque expresamente se cita también la práctica judicial). No son tampoco normas de aplicación inmediata o cuyos “derechos” tienen su origen inmediato en la Constitución, porque requieren de un desarrollo legislativo para poder ser alegados ante los Tribunales ordinarios. No pueden tener, por sí mismos, acceso al Tribunal Constitucional, aunque se encuentran, eso sí, protegidos por el principio general de rigidez constitucional y por la correlativa posibilidad de cuestionar la inconstitucionalidad de una norma con rango legal que los vulnere.
Y, ¿qué quiere decir que la vivienda no sea un derecho fundamental según la CE? Nos lo puede decir la propia Maria Antonia Trujillo (quien, para el que no lo sepa, además de haber sido Ministra de Vivienda es Doctora en Derecho Constitucional):
Efectivamente, que no sea derecho fundamental sino principio rector importa y mucho. Los derechos fundamentales de la CE están sujetos a exigibilidad: en el caso de que no se cumplan (derecho a la vida, de igualdad, etc) se pueden reclamar mediante un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
Bien, explico todo esto (y, de verdad, no hace falta tener un doctorado en Derecho Constitucional para saberlo, vale con leer para informarse sobre lo que se habla) porque a raíz de todo esto ayer hubo tweets que, sinceramente, daban para llorar sangre. Y es que la mayoría, además, no llegaban del enemigo, sino de compañeros de filas. Pero de compañeros de filas muy curiosos, de esos que quizá no sean necesarios en ningún partido político: los que son capaces de negar un hecho objetivo y empírico mientras se envuelven en la palabra socialista. Para muestra, varios botones:
Bien, parece que con proclamarte socialista ya no tienes que atenerte a la realidad. Y si te atreves a resaltar algo que es como es, guste o no, entonces eres un mal socialista o, aún peor, no eres socialista para nada. Y yo me pregunto, ¿qué sentido tiene negar una realidad que no gusta en lugar de enfrentarse a ella y cambiarla? ¿Se necesita gente en política que niegue cosas tan obvias, descalificando a aquella persona que tiene muchos más conocimientos en el tema que ellos?
Por cierto: me he guardado para el final los dos mejores tuits de la jornada, lo que podríamos denominar el zas inmisericorde de la exministra:
Brutal.