
Haciendo la maleta a las 2 y cuarto de la madrugada para coger un vuelo a Asturias con escala en Barcelona. Así acaba uno de los mejores fines de semana que he pasado en los últimos tiempos.
Estos días de Evento Blog han sido una sucesión de momentos geniales y únicos. Desde los primeros descubrimientos (¡Coño, este hotel está en medio de la nada!), primeras desvirtualizaciones (@dlombardia, @Nebelang, @Paul_xl, @minipunk, @_Elu e @Ilovegeniuses) y primeras reflexiones del Jueves (¿En serio que los organizadores no se llevan una comisión de los taxistas? ¡Es que no hay nada cerca!) hasta el momento final de las despedidas, más triste y menos deseable, he estado rodeado de una gente 10 que no han hecho otra cosa que conseguir que esto sea algo memorable.
Atrás quedan todas las caravanas de taxis, las primeras ponencias y el ridículo que hicimos David y yo con los gorritos en la cabeza, la entrada triunfal de Elu en el hotel (“tío, que no tengo tu móvil” -a pesar de que se lo había dado unos días antes) y su sentido de la orientación, la desvirtualización de Becky -que llegó a la habitación cargada con su pijama de El Principito mientras Elu se estaba duchando- y StBarry, los continuos bailes y las partidas en el stand de Kinnect (¡esos documentos gráficos acabarán saliendo a la luz!), el ataque de risa que padecimos Becky y yo en el 100 Montaditos a la hora de comer, la traición de Elu al mundo al declarar que no le gustaba su frappuccino, la subida masiva a esa habitación 1206 (atrio uno, segunda planta, habitación 6) para a continuación recorrer todo el pasillo a tope a bordo del deslizador que acabó levemente dañado tras perseguir a unas chicas con globos por el hotel, la risa maligna de Pablo mientras esperábamos las pizzas (desvirtualización de Littlepollo incluída)… y lo que fue sin duda ninguna el plato fuerte, el núcleo de nuestro EBE (nuestro porque cada uno vivió el suyo): La #MePartoParty, que ayudó sin duda a que todos nos soltáramos un poco más -los bailes de Mediotic y Madame Tafetán o los golpes de culo con Becky así lo demuestran- y nos hizo descubrir que Elu es más seco que un insecto palo
A partir de ahí, los adioses, el bajar de maletas por los ascensores y los “ya nos leemos”. El bajón, en definitiva, pero siempre con la perspectiva de que haber ido a Sevilla ha merecido la pena.
De verdad, sólo puedo decir gracias a todos. Por las sonrisas, por las bromas y por haber hecho que este evento haya sido, simplemente, magnífico.