Más de la mitad de España está preocupadísima sobre el hecho de que unos impresentables que se califican por sí solos piten el himno. Que sí, que está mal. Pero mientras tanto,
España, ese país que organiza pitadas pero es incapaz de organizar algo medianamente serio para exigir responsabilidades.
Bonus: Esperanza Aguirre está descojonándose en casa mientras los pitos afianzan sus votos.
